Letra de Canción: Perdimos el control

Me agarró con fuerza de la mano. Yo sonreí e ingerí otro rohipnol. Éramos sólo dos perros abandonados; perdimos el control. Caminamos deprisa y sin rumbo. Aquel día el sol abrasaba. Cruzamos corriendo las Siete Autopistas; perdimos el control. Conocimos a una tal Amparo. Dijo: "No hay más que dolor y alivio, dolor y alivio, dolor y..." Nos guió hasta aquel cementerio de gatos en el que perdimos el control. Y quisimos salir de allí. La miré; ella balbuceó. Ocurrió algo confuso y después la perdí; habíamos perdido el control.

Y nos creímos ángeles,
y hasta ella quiso volar.
Y lo hizo tras dejarme
aquel mensaje aún por contestar:
"¿Dónde estás, corazón? ¿Te has cansado de mí? Yo estoy en el balcón y ¿sabes?, voy a saltar."
Se rió –“¡JA JA JA!”- y después se cortó.

No hice más que vagar por un tiempo. Traté de limitarme al alcohol. Intenté no sumirme en la locura o perdería el control. Conocí a una mujer en Conill. Disfrutamos del mar y del sol. Un mal día le dije: "Esto te gustará, pero perderemos el control."

Letra MP3 de Perdimos el control

Por: Nacho Vegas


Nacho Vegas (Gijón, 9 de diciembre de 1974) es uno de los talentos más sobresalientes que ha dado la escena musical española. Pionero del "indie" en los noventa, ha militado en varios grupos (Eliminator Jr., Manta Ray, Diariu y Migala) y colaborado con otros tantos (Nosoträsh, Corcobado, Mus, Aroah) Sin duda, una de las claves de su "éxito" sea la calidad emocional de sus letras, declaraciones de una conciencia obsesionada con la necesidad de explicarse a sí misma, de revelar sus pasiones y de dar a conocer sus crisis más íntimas; desbordadas por un mundo interior en el que la vida y la literatura se entrelazan con la esferas individuales y colectivas, confluyendo para crear un imaginario que las trasciende, hasta el punto de conseguir que personajes, títulos o frases se hayan asentado en el subconsciente común de sus seguidores y formen ya parte de sus vidas. Dramáticas pero esperanzadoras historias -en parte gracias al uso de su cáustico y personalísimo sentido del humor-, construidas sobre sentimientos verdaderos que hablan de la pérdida y el encuentro, de la confusión y la clarividencia, de la carne y la medicina, y en definitiva, de la vida misma; muchas de ellas protagonizadas por personajes patéticos, y con la presencia constante de elementos como el mar, la oscuridad, la luna o el sol, que nos recuerdan que vivimos bajo una inmensa voluntad exterior. Nacho pertenece a esa estirpe de artistas que no temen lo políticamente incorrecto.

Disco: Desaparezca aquí del Año 2005

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